Elecciones en EE.UU. y datacenters: qué significa para el Silicon Fund
La IA sigue creciendo, pero ahora tiene que pedir permiso. Te contamos cómo afectan las elecciones en EE.UU. al Silicon Fund y por qué mantenemos nuestra tesis.
Para que la inteligencia artificial funcione se necesitan datacenters: edificios gigantes llenos de computadores que consumen muchísima electricidad. Construirlos no solo requiere plata y ganas. También requiere permisos y una conexión a la red eléctrica.
¿Qué pasó en las elecciones?
En las elecciones del 3 de noviembre, tres de los estados con más datacenters planificados eligieron gobernadores que quieren revisar, condicionar o pausar los nuevos proyectos.
El caso más importante es Texas, que concentra cerca del 30% de los datacenters planificados en el país. La gobernadora electa, Gina Hinojosa, se comprometió a no aprobar proyectos nuevos hasta que exista una ley específica para ellos. Esto se suma a lo que ya venía pasando: desde agosto y septiembre, el gobierno saliente había suspendido las nuevas conexiones eléctricas y luego los permisos ambientales.
¿Y se nota? Sí. Según datos de Aterio, entre enero y agosto se empezaban a construir en Texas unos 1.350 MW al mes. En septiembre y octubre, ese ritmo bajó a cerca de 650 MW: una caída de 52%.
En simple: hoy el límite para crecer en inteligencia artificial no es solo cuánta plata hay para invertir, sino cuán rápido se puede construir y enchufar.
¿Cuándo se notaría? 2027 está cubierto, lo que está en juego es 2028
Piénsalo como un barrio en construcción: las casas que ya están en obra se van a terminar igual. Las que corren riesgo son las que todavía están en el plano.
Para 2027, cerca de tres cuartos de la capacidad comprometida ya se está construyendo, y las restricciones apuntan a proyectos nuevos. Por eso el riesgo para ese año es acotado. La presidenta de Meta, Dina Powell McCormick, lo reconoció: para empresas como la suya será más fácil ampliar proyectos que ya existen, porque las comunidades ya conocen sus beneficios.
Distinto es 2028 en adelante. Ahí casi nada está construido todavía, y esa capacidad depende justamente de las obras que se empiecen en los próximos meses.
¿Cómo afecta esto al Silicon Fund?
En la fiebre del oro, muchos de los que más ganaron no fueron los mineros, sino los que vendían las palas. El Silicon Fund se parece a eso: no invierte en quienes construyen los datacenters, sino en las empresas que fabrican lo que va adentro. Chips de memoria y procesamiento, fábricas de semiconductores y las máquinas para producirlos.
Eso nos da cierta distancia, pero no nos deja completamente fuera. La demanda por chips depende de cuánta capacidad de cómputo se instala, sea donde sea. Si Texas se pausa, esa inversión no desaparece: lo más probable es que se mueva a otros estados o a otros países con reglas más claras.
El riesgo real es de tiempo. Si los edificios y la conexión eléctrica no están listos, parte de los pedidos de chips y memoria pensados para 2028 podrían postergarse. Y si eso pasa, la escasez que hoy mantiene altos los precios de la memoria podría terminarse antes de lo esperado.
O sea, el problema no sería que el mundo necesite menos tecnología, sino que algunas compras se atrasen y eso baje los precios de uno de los productos que más ganancias le ha dado al fondo.
¿Cuánto podría afectar?
Primero, un dato de contexto. Para saber si algo está caro o barato se usa el P/E (precio/utilidad): cuántos años de utilidades estás pagando por una inversión. Mientras más bajo, más barato.
Con las caídas de los últimos días, el P/E del Silicon Fund bajó de cerca de 12x a 10,5x. Su promedio histórico es 19,2x. Para comparar, la bolsa de Perú está en 12,72x y la de Chile en 10,6x. Es decir, buena parte del ajuste ya se ve reflejada en el precio.
Como 2027 está bastante protegido, para medir el impacto miramos las utilidades esperadas para 2028. Con esas cifras, el P/E del fondo está hoy en torno a 8,0x.
Luego armamos tres escenarios según cuánto se reduzcan los datacenters de Texas en 2028:
- Benigno: las restricciones se levantan en el primer semestre de 2027. Texas construye 25% menos, la inversión en IA baja 4% y las utilidades del fondo, 4,6%.
- Central: sigue la caída que ya vemos desde septiembre. Texas construye 50% menos, la inversión en IA baja 8% y las utilidades del fondo, 9,2%.
- Severo: las restricciones duran todo 2027 y algunos proyectos se caen. Texas construye 100% menos, la inversión en IA baja 16% y las utilidades del fondo, 18,3%.
En el escenario central, el P/E 2028 del fondo pasaría de 8,0x a 8,8x. Sigue siendo una valorización baja comparada con su historia.
Un detalle importante: la memoria representa cerca del 59% de las utilidades esperadas del fondo y es el segmento que más reacciona a los ciclos de precios. Por eso explica más de tres cuartos del impacto estimado. El riesgo está concentrado ahí, en que los precios de la memoria se normalicen antes de tiempo.
¿Cómo lo calculamos? Partimos de una estimación de Wells Fargo: cada 10% menos de datacenters en Texas reduciría cerca de 1,6% la inversión en infraestructura de IA de las grandes tecnológicas. Después vimos cuánto depende cada empresa del fondo de esa inversión (desde 75% en fabricantes de aceleradores hasta menos de 10% en otras), y cuánto se han movido históricamente sus utilidades cuando cambian sus ventas.
Ya, ¿y por qué seguimos optimistas?
El riesgo es real, pero hay tres razones por las que, por ahora, no cambia nuestra visión de largo plazo.
1. La demanda por inteligencia artificial sigue ahí. Entrenar y usar modelos de IA requiere capacidad de cómputo, y eso no depende de dónde esté el edificio. Si la demanda sigue creciendo, las grandes tecnológicas van a encontrar dónde construir. Lo que cambia es el dónde y el cuándo, no necesariamente el cuánto.
2. Las empresas ya están buscando alternativas. Powell McCormick contó que dedica cerca del 80% de su tiempo a asegurar capacidad de cómputo para Meta, y que están evaluando otros países con mejores condiciones. Para el fondo esto es clave: un chip de memoria sirve igual en Ohio, Europa o Asia que en Texas.
3. Las restricciones podrían terminar en reglas, no en prohibiciones. Powell McCormick relató que un gobernador electo, que hizo campaña contra los datacenters, le propuso reunirse apenas asumiera, porque no quería que la inversión y los empleos se fueran a otro lado. Lo más probable es que veamos más exigencias (compromisos locales, condiciones eléctricas, plazos), más que un “no” definitivo.
¿Qué vamos a mirar de cerca?
Nuestra lectura es que las elecciones no cambian hacia dónde va la inversión en inteligencia artificial, pero sí sus tiempos y su ubicación. Por eso vamos a seguir:
- La ley que discuta Texas a partir de enero.
- La letra chica de las nuevas reglas en Georgia y Ohio.
- Los anuncios de las grandes tecnológicas sobre nuevos datacenters fuera de Estados Unidos.
Como siempre, invertir es un camino de largo plazo. Las noticias van a seguir moviendo los precios día a día, y nuestro trabajo es separar el ruido de lo que realmente cambia la historia.
Mini glosario
- Datacenter: edificio con miles de computadores donde se procesa y guarda información, incluida la que usa la inteligencia artificial.
- MW (megawatt): unidad de energía eléctrica. Se usa para medir el tamaño de un datacenter según cuánta electricidad consume.
- P/E o precio/utilidad: cuántas veces las utilidades anuales estás pagando por una inversión. Mientras más bajo, más barata.
- Semiconductores: los chips que hacen funcionar desde tu celular hasta los computadores de la IA.

